domingo, 16 de noviembre de 2014

B.B. sí sabe lo que quiere


Betina Berlín sí (no) sabe lo que quiere, eso me han dicho. Sms 1 -"Tengo entradas para el Barca-Madrid el 14/12. T apetece?" Ha contestado muy afirmativo. El viernes, al ser noche de zombis, no pudimos quedar. Cuando salen los dead-rising del audiovisual, me quedo en casa. Ayer era recupering.day nacional. Sms 2-. "Cañas y futbol en el Bar Palentino. Calle del Pez". Habia salido la noche de los zombis, "hoy no estoy muy simpática, tengo dolor de cabeza".

-¿Y como es que tienes entradas? Es un gran regalo, el mejor partido del mundo, el mejor regalo para mi..
-Contactos. Cosas. Un amigo de Barcelona es detective privado. Ha estado haciendo algunos trabajos para el club. Los chicos ganan mucho dinero y a veces van de visita a la parte alta de la ciudad, donde estan los otros clubs, ya sabes. Hot pants, Picardías Stars y eso.
-Pero el partido...¿es en Barcelona?
-No lo sabías..sí. Alli. Es una ciudad muy bonita. Con mar..
-¿En que cae?
-A ver..en domingo.

El problema de los domingos es que arrastran al sábado y al viernes de la mano. En el televisor, con el bar plagado de popis de segunda generación de aspecto beautiful.abatido y reconcentrado a base de extractos artificiales, el Santander le ganaba al Valencia bajo la lluvia. Setenta euros en las apuestas. Era llegada la hora de partir.
En la calle, Rey Misterio vende unas maus colgantes a euro. Todavía caminamos un trecho.
-Este año he hecho un propósito nuevo, decir sí. Es que era una militante del no, no, no. Me he dado cuenta de que si dices sí, te suceden más cosas...
Sms 3 - "Nen, necesito 2 entradas para el Barca-Madrid del 14/12. Un asunto berlinés. Ya te llamo".

Otro cuento de navidá.

La chica parecía un chico, el chico parecía un niño adolescente. Se habían prestado un arrumaco en la cola del supermercado, porque era cinco de enero y los dos trabajaban en la tele y la gente los miraba. En general, se sentían observados. No en este supermercado, en concreto, pues, al igual que en Vietnam, los que habían podido, se habían mudado a otros barrios con más glam. Aquí crecía más bien el under-glam, y aunque Urinario-man había pensado que se podría ganar la vida como manager de personajes de barrio para la telebasura, los propios personajes, conscientes de sus posibilidades, se habían sentido famosos de antemano, dilapidando su futuro anterior en tascas y cafetines. Y como los bares tipo paco, manolo o ramón los habían ido comprando los bangla a golpe de bolsa de basura (llena de billetes nuevos, eso sí), los auténticos personajes de barrio hibernaban en el sofá de casa frente al televisor, una media de diez horas diarias, con la esperanza de que alguien llamara a la puerta (las llamadas al teléfono fijo eran escasas o inexistentes). La pareja que estaba a punto de pagar su transacción se sentía feliz, se buscaban las manos en la cola del super, y él se ofreció para caminar hasta la entrada, y echar un vistazo al mapa con las marcas de la zona de reparto. El chico era guionista, porque consideraba que se ligaba más y el facebook se te llenaba antes de caras guapas y risueñas. Era como completar la colección de cromos de futbol, sólo que aquí las estrellas eran infinitas tendentes a infinito. Una cara guapa conectada a otra cara que conoce a otra cara…Y asi, en fin, hasta el día del estallido final, en el que un pedo galáctico y ultrasónico destruyera el llamado espacio de la conectividad y redujera la nada absoluta a un trozo de algo. Ella, una cara recién lavada, especie de ser andrógino, guapo, eso sí, mezcla del primer David Bowie y una Linda Evangelista veinteañera, iba a dejarle a él. Con pena, porque él la había introducido en el mundillo, con sus contactos, y le había escrito muchas de las mejores frases que ella, guapo, excesivamente fascinante, nunca tendría necesidad de inventar. El lo sabía, porque era guionista, malo, pero su nombre aparecía en los títulos de crédito. Y como los dos se movían en el terreno de lo previsible y lo anodino, las sorpresas estaban calculadas. Entonces él, para sentirse superior, le había comprado un roscón de reyes, y en lugar de la figurita escondida, había introducido un soldado con una pancarta enroscada en la bayoneta: la felicidad es un revólver ardiente. Que la había copiado de los Beatles, vale, pero para algo era guionista, malo, pero copiando era muy bueno. Todo para que ella, al morder la pieza, se sorprendiera, porque él amaba su cara de falsa alegría, porque pensaba que cualquier manifestación de un sentimiento de ella, le pertenecía en exclusiva, por el simple hecho de que hacían la compra juntos, se buscaban las manos o la cintura mientras esperaban su turno o él, de una manera espontánea y premeditada a la vez, cruzaba el vestíbulo hasta el mapa con las zonas de reparto marcadas. Y aun tuvo la osadía de interesarse en el nombre de las calles, llevándose el índice a la montura de las gafas, sí, de pasta negra. Mientras ella, sóla, con su mejor sonrisa preparada, le comentó a la cajera:
-Es muy importante que la compra la traigan esta tarde. Porque hay congelados…
Y mañana ya iba a ser un poco tarde.

Blanco

Siete años para pintar una pared. Para que digan que el arte no lleva su tiempo.

viernes, 15 de febrero de 2013

Berlín, tu si que sabes

Me marcho a Berlín, me repito. Quiero ser un callejero en el mundo. Ciudad nevada sobre su propia historia. Cerveceria Kebab 24 horas, 7 días a la semana. Desde la habitación del Generator Hostal en la planta 7, el velódromo de la antigua RDA convertido en piedra y hierba. Cambio el medio pollo compungido por la alegre Curry-Wurst ambulante. Desde la torre de la televisión, contemplas mil ciudades alrededor de 360 grados. Siempre la birra en la mano, te venden el botellín hasta en los andenes del U-bahn. Alemania es melancolía y cerveza. Las bicicletas, una forma de luchar contra Cronos. Pisos baratos, no hay trabajo. Reuniones de modernos en los escaparates, en Kreuzberg. Un bar lleno de enanitos y abueletes de todas las guerras, con jukebox. Abierto24 horas, desde hace más de cincuenta años. El Weekend, club a orillas del río, no te dejan pasar sin chica, "hay un 70% de tíos aqui dentro". La pasión científica por contar sexos, los alemanes. Bicicletas y contadores de kilómetros.
(continuará)

viernes, 28 de diciembre de 2012

Cruce de vientos

He vuelto a escribir en calzoncillos y con un pie al aire, necesito sentir la corriente. Nos conocimos en una fiesta, la noche del treinta de diciembre. Hay gente acostumbrada a buscar con la mirada y a sonreir, son las que más daño hacen. Nada más entrar en el piso me fijé en ella, a la manera habitual, sin fijarme en ella. A las doce de la noche, subimos todos a la azotea, a comer las uvas. Era una noche fria y luminosa. Una señora en bata salió de una ventana para recriminarnos el jaleo. Volvimos al piso. Habia dos fiestas: la de los compañeros de master de Harvis, todos de treinta para bastante arriba. La de las amigas de la novia de Harvis, médico. Las chicas estaban exultantes, en su primer o segundo año de residencia de hospital, cobrando pasta, llenas de vida, ganas de viajar y conocer. Vivir puede resultar emocionante cuando se convierte en una actividad básica. Al poco rato, estabamos hablando. Ella no paraba de sonreir y gesticular y era muy graciosa. "Vivo en Lavapiés. Mi abuela tenia una lecheria alli, en la calle Olmo. Nos vamos a la sala Sol, te vienes, ¿no?.. vecinito.." Era mi último día de trabajo, estaba algo cansado. Era claro que tenía que seguir la pista. Me tocó compartir taxi con los novios de otras doctoras que no paraban de atronar con la refundación de una nueva izquierda.
-Cuando eso, me avisais..
-Mira éste, va de ácrata.
Tuvieron el mal gusto de abrir una botella de sidra el gaiteiro y estaba caliente.
Al llegar a la sala Sol, habia cola en la entrada y ellas ya no estaban alli.

Antes del amanecer, le envié un sms. "Eres un sol. Nos vemos por el barrio..." A principios del siglo XIX, una pandilla de iluminados, entre ellos Ricardo Baroja, se juntaban en los soportales de la plaza Mayor al modo de tertulia. Eran seguidores de un dios muy especial, el Dios Sol. Estaban fascinados por esa fuente imposible de energía, su orígen y posible significado. Caminando por las cuestas que desembocan en la plaza de Lavapiés, sin embargo, me venía a la mente el episodio de Ulyses y Circe, hija del Sol, una especie de maga cruel, hipócrita. Habia convertido en cerdos a los compañeros de navegación de Ulyses, quien, superada la prueba, se enamoró de ella y abandonó todas sus cosas durante un año.

La copa de garrafón cianuro de la sala Sol, me tuvo postrado durante cuatro noches, casi inmovilizado. Pero ya la primera mañana, mientras escuchaba en la bañera versiones de villancicos interpretados por Bob Dylan, recibí un mensaje de ella. "Vecinito, pásalo bien. Disfruta de estos días. Ya nos veremos. Pareces divertido". A partir de entonces, y a pesar de que hacia sólo unas horas se habia enrollado públicamente con un ansioso izquierdoso, ya estaba pensando en ella y en sus ricitos. "Sí, vecinita. Sé que lo de ayer era sólo una prueba. El ansioso, a estas horas, se habrá convertido en gorrino...Esto no ha hecho más que empezar"

(continuará)

lunes, 3 de diciembre de 2012

Misma, tu, misma

Nos conocimos.
Nos gustamos.
Nos dijimos hola.
Nos dijimos adiós.

La soledad sonora

De la soledad sonora, nace un alter ego. "Alter tú, serás...!". Alguien que se conforma con ser de ficción. Salgo del urinario, un lugar apacible, al mundanal ruido. La soledad no se conforma. Busco la máxima expresión de la soledad, y decido, por eso, huir del bullicio de la Plaza de los Carros. Ha tenido lugar un espectáculo de danza.en.la.calle. No he entendido nada, me sucede a menudo. Seis bailarinas y un bailarín calvo se abrazan sobre fondo de arpegios.

Aproximación post.danza a una de las bailarinas.-

Primero, dudo si acercarme a ella.
Luego, dudo si largarme.


Me muevo dos pasos a mi derecha.
"¿Estarás desenfocado? Va a ser eso.."


Te sientes fuera de plano.

No, mira, mejor regresa donde estabas.
Haces una marca con una tiza en el suelo.
Aqui estas, y aqui estarás.



Ella continúa de espaldas, a un par de metros.
Conversa animadamente con un par de seres rubios,
una pareja de rastas.
Al momento, le ofrecen de beber: un litro de mau.
Vaya escena más bíblica.

Ella acepta, de buen rollo.

Yo, es decir, él -Urinario.Man- no me (se) muevo (mueve).
La chica rasta rubia no para de hablar.



Ella, la bailarina, se gira, ciento ochenta grados, busca a alguien,
me ve, nos saludamos, pero sigue girando, hasta completar
la vuelta, como hacen las bailarinas contemporáneas.



"Debe tener los tobillos hechos polvo".
¿O será hecho polvos?
Ya no puedes irte de la marca.
Ahora que te ha visto, estas más solo, si cabe.

¿No era eso lo que andabas buscando?







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Wc de la semana





Urinario-man, por lo que sea, piensa que tiene poderes Ultrapsíquicos. En la vida ordinaria, se llama Sr. Correcto y, a veces, quisiera ser simplemente Perfecto. Cuando se libera de esa carga bíblica, o se agobia, o lo que sea, se refugia en un cuarto de baño público, y se convierte en un super-héroe que lee poesía y noticias del periódico. El tema es que la cultura -libros, pelis, música, cómics,...- la ha sentado fatal, mera cuestión de metabolismo.

Una tarde, echaban en la 2 "El tercer hombre". Era la 1ª vez que la veía. Entonces, Orson Welles -malote trapicheante de penicilina en tiempos de escasez- en lo alto de la noria, en el Prater vienés, va y suelta a cámara: "Ya no quedan héroes". Sr Correcto lo entendió en plan, "claro, sólo quedan super-héroes". Y se leyó la Odisea, se leyó la Iliada, y luego empezó a leer cómics. "Ya no quedan héroes...porque la gente pasa de la poesía". Y, Urinario-man, empezó a internarse en los wc de los bares, mayormente del Distrito Centro, y anotar en un cuaderno lo que allí leía escrito en las paredes. Lo íra contando: hay un tipo muy curioso que se dedica a escribir fragmentos del Hamlet, por los bares de la Latina.

Esta semana, recomienda los sanitarios del Reina Sofia. Ojo, no los antiguos, sino los de la ampliación de Jean Bombilla-Megalomanía Nouvel.

Descripción física del espacio: cubículos insonorizados, luminosidad óptima (focos cenitales halógenos); ganchos para colgar la chupa, sí tiene; paredes aluminio laminado a la vista; estética mad-max postindustrial.

Advertencia: ojo grafiteros. Este no es vuestro lugar, aqui no. Limpian las paredes todos los días. En los alrededores, un McDonalds y el Museo del Jamón, Paseo del Prado esquina Atocha.

Lo mejor: la ambientación tipo David Lynch del vestíbulo. Parece que estas en una pantalla de video-juego y está a punto de pasar algo. Lectura recomendada en su interior: las recetas de cocina de la Marquesa de Parabere.


Los martes, cerrado por descanso. (En ese caso, muy cerca la UNED).














sábado, 9 de julio de 2011

Los nada-hacer

Conocí a uno de sus integrantes hace años, en uno de esos viajes a Morocco. En un camino perdido, en las montañas bereberes, me introdujo en el círculo del nada-hacer, un grupúsculo autogestionado, con base en BCN capital. Desconfiaban de cualquier tipo de acción (cualquier acción entraria dentro del círculo de la positividad y los nada-hacer pasaban de creerse las virtudes de la Historia, con hache mayúscula). El tipo me regaló una pegatina con un dibujo: incluía todo el círculo de actividades básicas del nada-hacer, o mejor dicho, no-actividades. Como todo grupo de carácter místico y contemplativo, aspiraba a absorber el mayor número de militantes en silenciosa procesión. Fue antes del furor de los pc´s, los macs, internéts, los geek, frikigeeks, electro-mutantes, ciber-paranoides, ruidistas-silencistas, y demás pelaje gatuno y perruno, más o menos conectado 24/7 < a la mínima barra de wifi energético en su área próxima de sudoración. Seguidor como era de la comuna fundada por el cuñado de Marx, El derecho a la pereza, creía desde hace tiempo en el vertedero de la pasividad, fuerza motriz de todos aquéllos campos de negatividad y de exaltación de la ataraxia, la vida contemplativa y la campiña. Jodida cuestión de adivinar, pues Kant, como no, habia dejado sobre la mesa una carta de no inmediata solución: la insociable sociabilidad de la especie (humanoide). O será insaciable saciabilidad...? Ay, Kant, tan prusiano. También habia frikis en la Edad Media, en abundancia, sólo que la peste negra los dejaba prontamente en su sitio, desvirtuando una sociedad del malestar, ajena a las virtudes de las pantallas de plasma y la cartilla de racionamiento del subsidio de des-empleo. Dinero, dinerito. Sonidos metálicos alegran el corazón. Con ese propósito desmesurado, pertenecer a la primera asamblea constituyente de los nada-hacer, alquilé a una pacifista mi habitación en Lavapiés, encima del Carrefú, y me subí al alsa, rumbo a bcn. Tenía en lavapiés una especie de novia, la palabra le queda grande, una zombi del audiovisual para la que escribia trabajos, guiones, que luego ella vendia en el mercado secundario, en la Ciudad de la Imagen. En aquellos años, se rodaba casi cualquier cosa, habia más cámaras que sinopsis, y se pensaba que los directores follaban más, no sé por qué. A mi la zombi me tenía atemorizado a saco. Si le gustaba alguna de mis historias, me gratificaba de manera bastante salvaje. "Venga, túmbate. Y no hables", decía, tirando los folios a la vieja madera del suelo.

lunes, 14 de febrero de 2011

salinas

salinas es terciopelo azul, de lynch, menos en verano
depende del estado del mar
es como buscar recuerdos por los pinares
de noche se hace más fuerte la presencia de sombras y árboles
se vuelve atemporal
es hora de escuchar los cuentos infantiles
es la hora del miedo y la soledad
salinas no es una fiesta
es un lugar del que salir
llegar y escapar
puede destrozar los nervios del más santo
porque las sombras distraen
y la soledad acaba con tus miedos

domingo, 9 de enero de 2011

hipersomnia

AQUI, en la _Unidad de Sueños Vigilados, pasamos la tarde traficando con recuerdos falsos. Ninguno tenemos, básicamente, una vida propia. Sé que Luis, mi mejor escuchador, es un collage de invenciones sacadas de perfiles del facebook. Pero tiene la virtud de apropiarse de frases ajenas con total naturalidad. He estado leyendo en el jardin, a escondidas, fragmentos de Burroughs. Luego, le he dicho a Luis, en la cola del comedor: "El exter-minador hizo bien su trabajo". Como no ha reaccionado, le he dicho más: "Mi cometido actual, encontrar a los que aún viven y exterminarlos". Para calmarle, le he dicho que era de Burroughs, aunque hubiera querido fuese mio. Luego, he pensado, en silencio: nos tratan como cobayas. Con la sopa de fideos, nos obligan a tomar una pastilla de DORMIDINA. En mi caso, casi no me hace efecto. Le he dicho a la Chayo que tengo alergia medicamentosa. No me ha dicho nada. Porque no duermo en toda la noche, estoy aqui. Porque luego, cuando me quedo dormido, durante el día, no hay quien me despierte, me trajeron aqui. Soy el Exterminador. Mi objetivo es encontrar mis propios recuerdos -falsos-, soñar y recordar, y luego, despertarme para volver a dormir. Insomnia e hipersomnia.
-Tranquilo, chaval -me dice el Dr Soares, un portugués de Oporto con una voz sedante. Tu déjate llevar. Aqui, el trabajo, lo hacemos nosotros.

martes, 5 de octubre de 2010

Mi rodilla izquierda

no tenia pensado quedarme aqui para siempre, y a medida que iba descubriendo el espacio, me iba dando cuenta de que cualquier lugar es tan bueno como otro, a condición de que estén lo suficientemente lejos; luego, que cuando me acerqué al Ikea de turno, era como si ya lo hubiese vivido, pero no una, ni dos veces. Más. Esas parejas sentándose en los sofas muestrario, Ves, este sí, a las que sólo les falta sacar la tartera con el filete empanado y el mp3, porque las chicas también se empezaban a parecer, todas bastante neumáticas, ardorosamente juveniles, protestonas, porque nunca es suficiente, y ese fue el motivo por el que postpuse la compra de la estanteria Billye, en blanco laqueado, porque eso significaria quedarme aqui a vivir, y, bueno, nunca se sabe, ¿no?

a la mañana siguiente, fui a recoger los resultados de la resonancia a la clínica; un quiste de Beck en la rodilla izquierda, tendria que esperar a llegar al piso, y conectarme al wifi del patio de vecinos y meterme en uno de esos foros de medicos y enfermos; no habia querido saber nada de mi rodilla izquierda desde la operación, hace unos cuantos años, sé que fue un viernes, por la noche, ya que a la mañana siguiente, amanecí con la boda de la infanta Elena y el Marichalar en la tele, con mi chutazo de un derivado de la morfina

hasta 1895 no habia traumatólogos, como tales; Beck era un médico normal, si es que hay alguno, que descubrió por su cuenta el quiste en la parte posterior de la rodilla; produce molestias, pero es benigno; mi pobre rodilla izquierda, estaba empezando a alquilar sucursales recónditas por su cuenta y todos juntos ibamos a tener que apañarnoslas de algun modo: los libros apilados, la huérfana estanteria Billy, el wifi del vecino, el quiste de Beck y el recuerdo difuso de una boda psicodélica

fue entonces cuando abrí la puerta del piso y luego cerré con doble vuelta y pensé "de aqui no sale nadie hasta que sepa exactamente lo que está ocurriendo..."

viernes, 9 de julio de 2010

Como un ciego con una pistola

Habia conseguido un buen empleo como asesor de guiones. Absurdo. No necesitaba entrevistarme con los aprendices. A estas alturas, odio el trato estrictamente personal. Hay muy pocas sorpresas. Me enviaban los trabajos a una dirección, en papel. Me llevaba el borrador a un café, en una calle del distrito Centro, no voy a decir cual, y empezaba a leer aquéllo como si hubiera sido escrito por un inútil. ¿Como ponerle cara a un inútil? Casi todo era historias de casas abandonadas, muertos, apariciones, y ese tipo de cosas. Por los indicios, se trataba de eternos adolescentes, traumados, adictos a la satisfacción inmediata y, en general, con la idea de que la vida habia sido injusta con ellos y ellos no tenian nada que ver con la vida. Me hacia gracia que me pagaran por hacer ese trabajo. Es muy fácil. Sólo tienes que preguntarte por qué a cada rato, por qué esto, por qué lo otro, y luego, imaginarte que pasaría si metieras un ciego con una pistola en medio de la escena, si eso cambiaria algo. Otro truco, es meter tortugas que hablan. La historia tiene que ser lo suficientemente buena, autónoma, para que resista a las tortugas hablando y al ciego con la pistola. Estaba tan metido en mi trabajo, que no me di cuenta para quien estaba trabajando. ¿Por qué yo? ¿Por qué me habian ofrecido eso a mi? Tuve que reconstruir todo el proceso, buscar algunos rastros en internet
. Yo firmaba mis trabajos como Anónimo72. Y se los enviaba a Rosebud por correo electrónico. Joder, era evidente. Estaba trtabajando para alguien que me conocia. Así que, solo por jugar, decidí bajar el listón: me parecian bien las casas abandonadas, los dobles, las niñas poseidas, las apariciones. Empecé a darles la razón. Parece ser que querian hacer un cine taquillero y palomitero, a pesar de que se habian criado en polígonos industriales de la periferia. Fueron ellos los que se adueñaron poco a poco del centro de la ciudad, porque venian huyendo de perseguidores, en la ciudad de las imágenes.

viernes, 2 de julio de 2010

Hasta Carver se casó (tu también puedes hacerlo)

Estaba tranquilamente sobre mis sandalias, a la salida del portal, esperando a que comenzara a llover en serio, esta mañana calurosa, cuando tuve la genial idea de recomponer mi vida desde "zero", como la coke. "Una nueva vida feliz, casado y sin azúcar". No es que mis pensamientos imitaran los anuncios de la tele, es que la publicidad, asi, a lo grande, se inspiraba directamente y robaban mis pensamientos. ¿Como? No lo sé. Pero estoy seguro de que ellos, poderosos y valientes, disponen de tecnología adecuada para robar pensamientos mientras duermes, por ejemplo.

Estaba tranquilamente en el café, leyendo un reportaje sobre Carver, pues una de las cosas que hago es coleccionar recortes de prensa sobre Carver, y estaba alli con el café, intentando que no goteara demasiado sobre la noticia, cuando leí que Carver se habia casado muy jóven, veinte años casado o así, y luego ya empezó a liarla, siempre la estuvo liando, y se fue con otra, y tuvo esa época famosa en que dejó la botella y estuvo un año sin poder escribir.

Estaba tranquilamente esperando una llamada de teléfono improbable, la llegada del ascensor, algo, cuando pensé que me habia pasado un buen rato de mi hasta ahora vida soltando lastre -aquélla novia L.P., larga duración, que, en palabras del tío J., solo queria una vida segura, electrodomésticos y eso; aquélla otra, la Innombrable, porque otra cosa no, pero a modo flash-back, joder, que buen ojo tuviste para las trepas.

Estaba tranquilamente sentado, intentando encontrar una conexión entre la escritura, estar casado con tu propia imaginación, que te roben la novia, robar tu ideas o novias de otros, esperar que llueva en serio y la seria posibilidad de casarse para definitivamente no parar de escribir o dejar para siempre la escritura y buscarte a otra.

(Aqui, para amenizar, un bonito documental yu.tube -tu también puedes hacerlo- sobre el personaje real Raymundo Carver ---> http://www.youtube.com/watch?v=7GdmXV-WPCA&translated=1 )

sábado, 27 de marzo de 2010

Nos juntoseparó

Nos juntó las constelaciones, nos separaron palabras
nos juntaba calle Casino, nos separaba Embajadores
la perpendicular
nos juntábamos al atardecer, nos separaba la noche
nos juntaba silvio, nos separaba charly
nos juntó Kathmandú, el primo de Kusturica,
nos separó bar Travelling, nos juntó la cuesta de Olivar,
cayéndote en plaza Mayor,
nos juntó la bufanda nueva, un regalo,
nos separó la bufanda, y Cuba, y el telefonillo,
nos separó Brooklyn y bar Sycamore,
las llanuras de Nuevo México,
y luego algo volvia a volar en la ausencia premeditada,
algo nocturno
nos separajuntaba
una y otra vez te ibas
yo volvía y venia y decia
y te ibas separando de lo que nos juntaba
porque tu no me conoces, decias
yo ya era rarita de antes, decias
y eso nos reunia en algun lugar perdido
y nunca cesan de girar las órbitas
las palabras nos separan
pero luego venian silencios seguidos
y música negra en tu mirada

lunes, 29 de junio de 2009

Lo asqueroso que se agazapa

Después de siete años, me habia mudado de piso. Como todos los animales, soy algo reacio a los cambios. Cogí los bártulos y crucé la acera al edificio de enfrente. Perdía vistas y ganaba silencio. En todas las mudanza, se pierde algo de piel. También perdí el tocata de la tia Julia, un colchón, algunos libros. Porque hice la mudanza hasta un punto equis, llegado al cual me planté. "Paso. Hasta aqui".

Me acuerdo del tema esta tarde, ya que bajé al locutorio Aly, a hurgar un poco de internés, a pesar de que tengo en casa. Porque hacia mucho tiempo que no socializaba por alli, un lugar en el que habia pasado tiempo, escuchando historias, cuando lo llevaban Pollo, su novia, Javi salteño, Fresita y algún otro temporero del locutorio. Ocurrió que pasado un año, Pollo se montó locutorio propio con su novia, a la que ya se conocía como Pollina. Javi se compró un local por Carabanchel alto, un antiguo videoclús. Y Fresa, un salteño al que Javi habia sacado de repartidor de la fruteria local y que solia aparecer por el local con cajas de fresas, habia huido a su tierra, en palabras de Javi, habiendo estafado a todos los conocidos del negocio y dejando llena a una chica colombiana. Más que nada, por lo que se supo, porque extrañaba a su mujer en Salta.

Así que ahora Aly, el dueño del kebab, habia dejado al frente a otro primo suyo, técnico informático, al que habia traido de Bangla. Cuando entré en el local, enseguida me fijé en el libro de Bolaño, 2046, que muchas veces habia ojeado en librerias, sin atreverme a comprarlo.
-¿Es de alguien?
-¿Qué? -el primo de Aly no se habia interesado en aprender español, tan sólo manejaba los números del uno al siete, para indicar que ordenador habilitaba.
-Que este libro, mio. Yo perderlo hace tiempo atrás.
-Ah, vale. Para ti.

Luego, Aly me indicó que la novela llevaba alli, en el mostrador, unos siete meses. Le dije que era una broma, que me lo llevaba prestado una semana, y se lo devolvia. Se rió y dijo que claro, normal, tu le habias buscado un vendedor de cafeteras de segunda mano que le hizo una buena oferta para el local del kebab. Hasta que la gente, por alguna razón, dejó de pedir café o tomaba más cerveza, y Aly se desprendió de la máquina, sin perder dinero.

En el libro, después de la última página, hay unas anotaciones escritas con buena letra. Es una historia de enamoramiento. Una frase ha llamado poderosamente mi atención:
-(...) Lo que más me gustaria para este año, ahora que ha quedado atrás todo eso de lo asqueroso que se agazapa en nosotros...

(continúa mañana..)

domingo, 26 de abril de 2009

Sa(r)tori(us) en Lavapi(es)

Antes de que los churros se enfríen, ya está la máquina cantado premio en el Café-casino de la plaza. El dueño ha dado orden de restringir los sandwiches y ha eliminado la tortilla de patata. "Aqui se viene a jugar". Además, acaba de firmar contrato con una franquicia inglesa de apuestas cuya lema ha impreso en todas las ventanas: "No risk, no glory". Apocalipsis lavapiés. La abuelita del cuento, que es la misma Manzanas de la película, la cerillera, la misteriosa bruja desaliñada tiene una cuenta abierta. "Manuela, debe seis euros veinte en total. Hoy pague lo que pueda. Hable con el jefe"
-A mi también me lo apuntas en la cuenta...
-Es sólo para algunas familias de toda la vida, un trato preferente. Ya ves. Las familias del barrio más castizo, dícen. De toda la vida. Una vez vino Umbral por aqui y pidió tortilla de patata. Y como no teníamos, dijo "El barrio más castizo, y no tienen tortilla de patatas".
El dueño del café tiene un ojo de cristal, toda la familia se dedica a la hosteleria-espectáculo. Tienen un mesón cerca de la Bolsa que hace muy buena caja. Allí se celebran todas las subidas y bajadas de Mr Jones y cía. La abuelita del cuento llega a un acuerdo. Hoy pagará lo consumido, dos euros con veinte. Café y churros. Antes de que se enfrien, la moneda que bailaba el chotis sobre el platillo junto a la cucharilla, ya se interna en el estómago de la máquina de los hermanos Franco.
-Y qué más famosos se han visto por aqui..
-No sé -el camarero lucha con la memoria. Una vez vi a ese, a Sartorius, en la boca del metro, cuando estaba en la plaza, la antigua boca del metro.
-Sartorius..
-Sí, ese.
Me imaginé que Jack Kerouack (de apellido paterno Kéroack, su búsqueda imposible) podria haber estado aqui, por qué no, cuando en el libro Satori en París arranca con una patada en el ojo. "En algún momento, durante mis diez días en París y Bretaña, experimenté algún tipo de iluminación que parece haberme encaminado de nuevo hacia lo que, parece, será mi esquema vital para los próximos siete años o quizás más: en efecto, un satori, termino japonés para iluminación repentina, despertar repentino o simplemente una patada en el ojo".
Después de todo, ¿por qué siete años y no los próximos siete minutos..?
No risk, no glory.
No money, no churros...
Zen.capitalismus

domingo, 25 de enero de 2009

Beber y quitarse un zapato

El vaso de cristal cayó a plomo desde una altura de metro y medio. Se veía venir, porque el tipo habia estado bailándolo a su alrededor y también sobre el cuello de la chica. Eramos tanto más viejos, cuanto honrábamos una idea más o menos abstracta del no future. Sólo quería desconocer la música, impedir que una melodía me llevara a su guarida, me distrajera de mis pensamientos, tan mios como indescrifables, ya que me esforzaba en recordar la coreografia del vaso que estaba a punto de deslizarse de la garra que bailaba sobre la chica a tumbos, sin saber, como hubiera podido saberlo, que ella iba a terminar la primera mitad de la noche en brazos de otro.

miércoles, 14 de enero de 2009

Klosterman dice


Les presento al tipo de la foto. Acabo de tener noticia de su existencia, esta misma mañana: es Klosterman. ¿No resulta familiar? Podria estar doblando levis-lavaos-a-la-piedra en una tienda de Fuencarral street, o quizás despachando discos de importación en una tienda pequeña y personal en una plaza céntrica e impersonal. Es muy probable que tuviera un vw escarabajo aparcado en alguna calle de su barrio, esperando pasar la itv. Pero no, sencillamente es Klosterman, nieve o no nieve, y se le supone en estos momentos en la muy helada ciudad alemana de Lepzig, enseñando en la universidad. Hay que leer a Klosterman. Esta mañana, en el Café di Roma de la calle Atocha, en pleno epicentro de la crisis -un fenómeno que mete a la gente de casa padentro-, en un artículo de La Vanguardia, se hablaba de Klosterman. Porque, por lo visto, le echa la culpa del fracaso en las denominadas relaciones sentimentales a, nada más y nada menos, John Cusack. Al parecer, la cosa es que el cine (y la tele...?) crean excesivas expectativas que luego en la realidad no se dan. Y eso ocurre porque trabajan con modelos simplificados de lo que se llama realidad. Y para Klosterman, uno de los culpables del fracaso amoroso-afectivo-generacional de su quinta (los nacidos en los alrededores de los '70), es la mirada a cámara de John Cusack, en pelis como "Alta Fidelidad" y cosas así. Supongo que Klosterman, al haber nacido en North-Dakota y estar en Lepizig en estos momentos, no habrá tenido noticia del fenómeno llamado gafapastismo indi-popi, unos seres humanoides que habitan los centros de las ciudades, conciertos, bares y cines, suelen estar delgaos como un fideo y muestran a menudo un gesto de extrañamiento con el mundo circundante. Muchos de ellos, se quedaron atrapados en algún bocadillo de cómic de sus personajes favoritos. La realidad, esa calle, esos edificios, esa furgoneta mal aparcada, por lo general, es fea y desagradable. Y encima, está todavia sin pintar de verde manzana o azul celeste. ¿Tendrá la culpa Star-Trek? Klosterman, hace tiempo que también aqui, en la península ibérica, nos dimos cuenta que pillar está chungo. Cuando pases por aqui, pégame un toque, y damos una vuelta por el Gran Caimán...

Lo mejor de todo, es cualquier combinación de gafapastismo popi comiquéro con otra cualidad combinatoria para crear un personaje. Por ejemplo, chica que quiere ser chico, seguidora fiel de la moda, adora a su abuela que vive en un pueblo de Segovia, la policía le para y le pone una multa por fumar porros, ella se crió en un pueblo vasco bastante jarrai, trabajó para pagarse los estudios en la fabrica de electrodomésticos local, y es capaz de hacer cualquier cosa por llegar a un concierto de Belle&Sebastian o por fumarse un porro. En la actualidad, es fotógrafa para idealista.com, y piensa que la sociedad, en general, es una mierda. Y se fuma otro, con las piernas cruzadas.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Temor y temblor en la cola del cine (my blueberry coñazos nights...)






Por fin me pongo a la altura, propósitos para el 09: ver únicamente cine chino y japonés, coreano también. Ya soy moderno.





Con este fin me puse a la cola en los Ideal, para ver la peli americana del Won-kar-Guays. Justo detrás, una geisha afro-mulata le relataba a su compañero futuro de butaca algunas menudencias de su vida pasada como camarera de pisos en un hotel high-tech:





-Una noche, me llamó Calamaro, te lo dije, ¿no? Sí, sí, yo ya habia visto en el libro de check-in que habia un Calamaro, pero claro, puede ser...sabes, ¿no? Pero a medianoche llamaron pidiendo no se cuantas cosas y una coca-cola light y cuando subí, sí, estaba alli, sonriendo, todo feo, y me dijo ... (aqui se pierde parte de la conversación por culpa de las bocinas de los coches...) y, sabes, entré y le dejé la bandeja y me dijo, Tu eres una prin... (más bocinas)...y una muñeca. Te lo voy a comer todo..





Urinario-man, en acto de servicio, giró las cervicales, que es donde está centralizado el servicio de orientanción y perspectiva, con la intención de echar un scanner a la cyborg. Calzaba tacones altos y, efectivamente, en cuanto a manjares, Caperucita y el lobo feroz, habiendo hambre, se come hasta el espíritu. Solo que Urinario-man habia pasado por el KFC (fascinado ultimamente por el retrato del Coronel Sanders, un cierto aire de predicador del pollo frito, que, como todos los héroes yankis del business, antes habia sido militar, bombero, etc.





El primer impacto al entrar en la sala 9 de los Ideal, fue al comprobar que los bici-men, la nueva secta urban style (su lema, donde voy yo, va mi bici, y duerme conmigo en la cama), estaba sentado y dispuesto con su medio transporte en un pasillo lateral.





En cuanto a la peli, Jude Law entra definitivamente en la lista negra de "actores por los cuales no voy a ver esa película". El flirteo de bar de la esquina que se trae con la Norah Jones estaria muy bien si los dos tuvieran unos veinte años menos (pasaditos de casting los dos).





Vuelvo a casa y me pongo a leer un libro sobre la cria e industrialización de los gusanos de seda, esos bichitos que no me explico como teniamos de pequeños en una caja de zapatos con respiradero y una hoja de lechuga. ¿Quien los traia? ¿Se vendian?





El 2009 voy a empezar con una peli china, Los gusanos de seda en primavera. Título original: Chun can. Año 1933. Resumen: película muda de propaganda marxista, narra la historia de una familia de granjeros chinos, productores de gusanos de seda, que se ven obligados a bajar el precio de sus productos debido a la bajada de los precios y a la lucha de los señores de la guerra.





Vamos, como las naranjas ahora.




Conversación esta tarde noche entre dos señoras, churreria de aqui al lado:




-Pues hay un Hamlet ahora que sale el Juan Diego Botto...


-Anda, quien es ese.


-¿No sabes quien es...? El Juan Diego Botto, el hijo de...


-Ah, ¿su padre es el Juan Diego...el de la comisaría...el comisario jefe...?


-No, ese es otro.


-Pues el Juan Diego que yo te digo, ese lo pasó muy mal, una vez que hubo una huelga de actores.


-Ya, el que te digo yo, ahora es el Hamlet.




To be or not, to be churro, my friend...